Iatrogenia: La medicina de la Bestia. Origen de las enfermedades raras by Enrique Costa Vercher

Iatrogenia: La medicina de la Bestia. Origen de las enfermedades raras by Enrique Costa Vercher

autor:Enrique Costa Vercher
La lengua: spa
Format: mobi, epub
publicado: 2020-06-06T16:00:00+00:00


Los médicos de la nueva raza superior

La transformación de la mentalidad médica no se limitó sólo a dar a los médicos modernos una visión totalmente materialista y mecanicista del cosmos y de la naturaleza del hombre; tampoco se limitó a negar o a erradicar todo rastro de espiritualidad y de moralidad en la conducta médica y sustituirlo todo por un espíritu comercial e industrial que facilitara su transformación en técnicos comerciales sino que, además de eso, la preparación o la educación “ilustrada” de los médicos modernos incluía también en instaurar en ellos una mentalidad chauvinista y paleta que les hiciese sentir y creerse que eran los mejores médicos de la historia; qué digo los mejores… ¡los únicos médicos que habían existido! Los nuevos académicos de la Revolución Industrial, ellos mismos, ya se creían afortunados ciudadanos de una civilización humana muy superior a todas las que había conocido la historia, y no sólo eso sino superior también a todas las que pudiesen existir en todo el mundo mundial; en realidad, los nuevos científicos y médicos europeos “ilustrados” y “modernos” tenían la “ilusión” de ser los primeros miembros de la historia de la única “civilización” humana que hubiese podido existir nunca y en ningún sitio; como diría Kant, tenían la “consciencia” plena de pertenecer a una civilización de humanos que, por fin, habían alcanzado su “mayoría de edad” y, desde esa posición de tener la sensación de poseer una superioridad intelectual “indiscutible”, despreciaban a todos los filósofos, a los científicos y a los médicos tradicionales que, según la misma doctrina kantiana, se habían quedado en la etapa anterior a la Ilustración de “humanidad infantil” propia de la Edad Media y de los milenios anteriores; con este convencimiento, totalmente subjetivo, que les hacía creer o tener la ilusión de ser los más listos y guapos de la historia, arremetieron con críticas gratuitas y difamaciones falaces contra aquellos científicos y médicos tradicionales que, a pesar de ser “menores de edad”, les hacían la contra con sus serios argumentos científicos, con sus tratados coherentes de medicina milenaria, con sus creencias morales y normas deontológicas, con su devoción y fidelidad a las leyes de la naturaleza y con su empecinada resistencia a creerse y tragarse al supuesto “progreso” ilustrado y con su negativa a industrializar, a comercializar y a envilecer su arte médica. Efectivamente, con el objetivo de destruir a la competencia médica tradicional, la c.c.i. y su docencia emprendieron una campaña de desprestigio contra esos médicos antiprogreso industrial que se negaban a aceptar los nuevos conceptos mecanicistas y materialistas ilustrados, sus nuevos métodos experimentales y sus novedosas técnicas médicas realizadas al modo industrial, es decir, con rapidez, de manera indiscriminada y en cantidades industriales.

La bestia y su c.c.i., a pesar de tenerlas todas a su favor, puesto que toda la cultura había aceptado el espíritu ilustrado y creía en el “progreso” de los nuevos tiempos, todavía conservaban el temor de que algunos médicos o estudiantes nostálgicos tuviesen la tentación de estudiar y conocer los criterios



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